Hoy me siento más mujer. Hoy me siento madura, me siento orgullosa, intrigada y muy asustada. Miro sobre mi hombro otra vez más, veo que ciertas metas personales las estoy cumpliendo. Dejé hábitos. Uno, otro, y otro más. Dejé hombres, dejé ganas, dejé ideas. Hoy el miedo que tengo es de mi sinceridad increíble que me esta shoqueando cada vez que surge de mí. También miedo a lo siguiente. Miedo a saber donde queda lo anterior.
Hoy con ciertas acciones me siento una mujer fuerte, no me quiebro por un beso cualquiera a pesar de que no me vendrían mal. Hoy me siento fuerte por hablar con el alma y la cabeza a la vez. No se si me boludearon, no se si fue verdad, mi confianza con la gran mayoría de las personas cercanas a mí se fue perdiendo por distintas maneras. Aprendí a callame, a hablar cuando tenía que hacerlo. Aprendí a ser firme con mi idea y opinión. Ahora te toca aceptarla. Si no lo hacés alejate, no voy a cambiar mi concepto mental.
Hoy recreé una película con actos espontáneos propios y también ajenos. No miré atrás mientras me iba, no miré para ver a alguien mentir o decir su pura verdad, no lo sé, no se que fueron esas palabras. No creí mucho, ya poco me sorprende y me altera la mirada.
Contuve la respiración y el nudo en la garganta se agrandaba más durante el camino a casa. El nudo que no sabía si era porque me habían mentido como las mejores jugando con mis ideas, haciendome hablar o decir verdades mías para mostrarme realmente y defender mi postura, o si había sido atado con más fuerza porque ese discurso fue todo verdad. No lo sé.
El nudo está, es incertidumbre, no quiero ni preguntarte por miedo a que me digas que fue una "apuesta" de tus amigos o alguna estupidez así, o más miedo todavía a que todo lo que dijiste fue con pura franqueza, autenticidad.
Ya no me preocupo por los nudos en la garganta, son nudos, se desatan. Solo digo gracias porque agarré la cuerda y empecé a subir.